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El nombre científico del Maíz es Zea mays, aunque generalmente lo llamamos maíz, millo, elote o choclo (obsérvese que es una L y no una H, porque entonces diría chocho y generaría una gran confusión, ya que todo el mundo sabe que chocho es otra manera muy común de nombrar los altramuces). Es una planta gramínea (con granetes) originaria de América Central y adorada por las civilizaciones aztecas y mayas, cosa que no es de extrañar porque les quitaba muy bien el hambre. Fué desconocida en Europa hasta el siglo XVI. El primer contacto que tuvo El Maíz con la Democracia fué observando el régimen de gobierno en los barcos piratas que asaltaban el cargamento de los barcos Españoles que venían del Nuevo Mundo. Democracia que por otra parte ya existía en Europa desde hacía dos mil años antes.

El Maíz es una planta monoica, esto quiere decir que disfruta, la muy pilla, de los dos sexos en la misma planta. Y además, la naturaleza, Sabia como ella sola, la dotó de un condón natural que evitase que los granillos, en el restregón de unos con otros, se fecundasen a sí mismos, situación que sería harto embarazosa. Así, no es de estrañar que sea una planta que para florecer necesite pasar unas cuantas noches de larga duración y un cierto número de días calentorros. Esas protecciones naturales se llaman brácteas y no piensen que son finas y sensibles, estilo "Super-Sensitive", sino que más bien tienen el tacto de una cámara de rueda de bicicleta recauchutada. La suerte es que lo llevan siempre encima y bien puestito.

Entonces, ¿como lo hace el maíz para reproducirse? Pues muy sencillo, alguien o algo le tiene que quitar el condón, y como nacen con él puesto no les vale decir, "es que me olvidé", no, aquí no sirve la escusa. Así que las brácteas solo se pueden retirar de una de las siguientes maneras:

  • Por medio de la intervención del hombre.
  • Por medio de un desastre natural, como un viento fuerte o que se lo coma una cabra.
  • Esperar a que se derrumbe, se pudran y se descompongan las brácteas.

Para instaurar un nuevo Sistema, al igual que pasa con el maíz, es necesario que suceda uno de los tres eventos anteriores. Así que, o bien nos ponemos manos a la obra y entre todos se hacen las reformas necesarias para cambiar al nuevo Sistema, o bien, aprovechamos a que Dios nos envíe uno de sus graciosos eventos de destrucción masiva a los que nos tiene tan acostumbrados, que destruya el Sistema actual y se aproveche la oportunidad para construir el nuevo Sistema, o bien, como me temo, nos cruzamos de brazos y esperamos a que el viejo Sistema agonizante se derrumbe, se pudra y se muera.